El Profeta de Dios

¿Quién Es Delante De Su Dios?

El profeta es un vidente que siempre ve con el espíritu:

Antes de enfrentarnos a las funciones y manifestaciones en la vida del profeta, debemos saber con claridad, que una de las operaciones que caracteriza al profeta, la encontramos en el Libro de Oseas 9: 8, allí se escribe que «El profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la Casa de su Dios». 

El profeta es alguien que:

  • Ve a Dios en algún momento determinado de su llamamiento. Génesis 17: 1; Éxodo 3: 2 al 10; Isaías 6: 1 al 3; Amos 9: 1.
  • Ve lo que Dios ve, a fin de comprender la esencia de lo que va a ejecutar. 1 Samuel 9: 15 a 17; Éxodo 25: 9, 40; Amos 7: 1; 8: 1. Lo que define al Profeta, como un radar de Dios en medio de su pueblo. <Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas>. Amós 3: 7.

¿Cuál Es Su Función Como Profeta?

El profeta representa un ministerio de relación intima, por tanto interna; conoce el corazón de Dios hasta donde es permitido por Él, y está al tanto de su voluntad por cuanto está conectado con los secretos de su Dios como hemos visto en Amós 3: 7; y se confirma en Jeremías 23: 18.  Esto lo constituye en un canal receptor, porque transfiere:

  • a personas. 2 Samuel 12: 1 a 7; 1 Reyes 21: 17 a 19, y
  • al pueblo. 2 Crónicas 20: 14 a 20,

todo lo que recibe de Dios lo transfiere.

El profeta representa un ministerio por medio del cual Dios habla a los suyos, trayendo predicciones (Al anunciar lo antes dicho por Dios. Éxodo 7: 1 al 5). Su labor no es sólo anunciar lo futuro.

El profeta es un atalaya, (vigía que está en una posición de altura espiritual desde la cual actúa). 

La definición del término atalaya implica:

  • Altura desde donde se descubre mayor espacio de tierra o mar.
  • Estado o posición desde la que se aprecia bien una verdad.
  • Hombre destinado a registrar desde la atalaya y avisar lo que se descubre a la distancia, por tanto, el que atisba o procura inquirir y averiguar lo que sucede a su alrededor o a la distancia. Habacuc 2:1-2

El profeta es una columna de apoyo que mantiene al Pueblo de Dios dentro de la visión, proclamando, anunciando, recordando al pueblo su compromiso de mantenerse en la obediencia a todo lo antes dicho por Dios. Jeremías 7: 25; 2 Crónicas 36: 15, 16.

El profeta, en su extraña forma de manifestación y proceder delante del pueblo, es como un lazo de cazador, muchas veces sus actitudes entrampan al pueblo carnal y rebelde. 1 Reyes 20: 35 al 43; Oseas 9: 8.

La fidelidad del profeta nace de su integridad y compromiso incondicional que ofrece a Dios. La mayoría de las veces su fidelidad en dar el mensaje tal como lo recibe, le provoca el rechazo de los Santos, mala fama, incomprensión, persecución. Jeremías 37: 6 al 21; “Rechazo y aislamiento de la casa del Señor”. Jeremías 36: 5.

El poder del profeta radica en la visión que recibe, y a la que se debe, pues con la visión, viene la comisión. Ezequiel 2: 7 a Cap. 3: 1 al 10; Apocalipsis 10: 8 al 11.

Las raíces que identifican el nombre del profeta, definen su oficio. 

Existen tres verbos hebreos que describen sus funciones dentro del Pueblo de Dios:

  • ROEH, que significa, el que es guiado por medio de visiones. Génesis 15: 1, sueños. Génesis 28: 12 al 18, revelaciones. 1 Samuel 9: 15 al 17, puesto que el profeta actúa por lo que recibe y ve a través de su espíritu, por medio del cual es enseñado a operar, por eso se le llama vidente según el vocablo ROEH. 1 Samuel 9: 9.
  • CHOSEN, que certifica que el profeta sólo actúa a menos que tenga una Palabra Divina en visión, sueño, revelación, o directa a su lengua tomada por el Espíritu Santo. 2 Samuel 23: 2. Lo cual afirma con el sello característico que señala la fuente de sus palabras: “He aquí, así dice el Señor”.
  • NABI, verbo que identifica otra de las operaciones que desarrolla el profeta cuando el Espíritu Santo le usa con abundancia de palabras traídas a su espíritu con un poder sobrenatural ajeno a sus facultades naturales. Génesis 49: 1 al 27. El término tomado del griego, no expresa el verdadero significado bíblico de la palabra hebrea “Neviim” que quiere decir profeta. En el lenguaje moderno, en algunas culturas se mal interpreta el papel del profeta, se entiende por profeta a una persona que adivina el futuro, que prevé lo que pasará. En hebreo “Naví” nada tiene que ver con el porvenir. El principal propósito del “Naví”, profeta hebreo, es traer su mensaje, que él considera divino, a los seres humanos.

El profeta del Nuevo Pacto, es un radar de captación divina, que ministra desde una relación de comunión íntima con la persona del Espíritu Santo. Las raíces griegas que describen al profeta, nos dan una idea de su labor dentro de la Iglesia del Señor.

  • Proëro, que al profetizar culmina con la aseveración: “He aquí os lo he dicho antes”
  • Prophthanö, que significa “Hablo antes” 
  • Prognösis, que equivale a providencia, presciencia.

En todos estos términos el prefijo “Pro” es muy determinante pues describe la función y actitudes de obediencia del profeta ante el dicho o mandato de Dios: 

  • Soy enviado “Delante de”;
  • Soy enviado “A”; 
  • Dios tiene “Propósito con”; por eso hablo. 
  • Dios está “Contra” por eso “Hablo antes”;
  • “En tal” congregación existe un problema, voy “Para”.

El profeta pues, es alguien que habla bajo la inspiración que le provee el previo conocimiento divino cuando es dirigido a cumplir una labor, dentro del Cuerpo de Cristo, al ser:

  • Soy enviado “Delante de”;
  • Enviado a personas en particular. Hechos 21: 10, 1.
  • Enviado a congregaciones (No necesariamente a profetizar, sino a vigorizar a los creyentes en la Fe). Hechos 15: 32.
  • Enviado a lugares específicos. Hechos 11: 27.

Los profetas dentro de las iglesias, fungen como “columnas de apoyo” que sostienen dentro del fundamento apostólico a los creyentes; “alertando”, “amonestando” a todo aquel que se enfría o aparta del propósito, con la única finalidad de mantenerlos en Cristo; así como advertir a los santos sobre cosas por venir. Hechos 11: 27 al 30; Hechos 21: 10, 1.

Los profetas como tales, están dentro de las iglesias, para denunciar el pecado o condición moral de los santos.

¿Cuáles Son Las Herramientas De Labor Del Profeta?

El profeta cuenta de parte del Espíritu Santo, con los dones que ha de utilizar para desarrollar su ministerio, los cuales son:

  • Palabra de ciencia
  • Palabra de sabiduría
  • Don de fe
  • Profecía
  • Discernimiento de espíritus

El ministerio del profeta, es un ministerio con una particularidad. Su espíritu trabaja en unión con el Señor de los espíritus de los profetas. Apocalipsis 22: 6. El espíritu del profeta es un espíritu muy particular, pues se considera como oficina de Dios, desde cuyo espíritu Dios trabaja, por lo tanto, habla con autoridad de parte del Espíritu de Dios. Los mensajes que salen de su boca están cargados de unción que pone en operación el poder manifestativo del Espíritu de la Profecía. 

El ministerio del profeta, provoca un ambiente espiritual promovido a través de una Poderosa Ministración a Dios en Alabanza y Adoración. 1 Crónicas 25: 1 al 3; 2 Reyes 3: 15 al 18; De ahí que por la expresión administración, nos referimos a aquella función de dirigir o supervisar cuando desde su espíritu el profeta desata una unción sobre personas que reciben profecía (Sin ser profetas) por el ambiente que propicia el ministerio del profeta. Sin embargo, pocas personas se sienten cómodas delante de quien tiene ministerio de profeta. 

El profeta desempeña una labor como lazo para cazar zorras pequeñas (actitudes ocultas del alma) a veces opera como ministerio que tiende trampas. Lee 1 reyes 20: 35 al 42; y 1 Reyes 13: 11 al 32.

El carácter del profeta es de identificación doble: 

  • Ama a Dios y no quiere traicionarle;
  • ¡Pero también ama al pueblo y no desea maltratarlo, pues entiende que el amor de Dios por ese pueblo es profundo!

Es allí donde se pule el carácter del profeta, pues necesita equilibrio entre el alma y el espíritu.

Por tanto, sus palabras son fuertes cuando tiene que enderezar lo torcido en ese pueblo, pero su cercanía con Dios le hace percibir que Dios no quiere maltratar ni condenar a su pueblo aunque peque. El profeta necesita la cercanía con Dios para beber de su tierno Espíritu.

El profeta necesita adquirir el carácter suave, frágil, sencillo cuando no está bajo la ministración de la Unción Profética. Conocemos a hombres de Dios con dicho ministerio, que son personas dulces y sencillas cuando no está ministrando a la gente. Quien tiene un ministerio de profeta, necesita balance entre el alma y el espíritu, para amar, actuar, y provocar, que el pueblo conozca que si actúa con dureza a veces, es por causa de la condición voluble del pueblo al que Dios corrige por su Espíritu a través del espíritu del profeta. 

El ministerio del profeta es de intimidad, de soledad, de permanencia en el secreto con Dios. Pero también es de estímulo, de inspiración pues da a conocer los diferentes estados en que la condición del pueblo motivan, provocan que Dios tenga que adoptar. 

El profeta no puede ser una persona huraña, no puede ser seca e indiferente con la gente, un profeta será enérgico por las demandas de Dios, pero jamás un déspota, soberbio, ni mucho menos antisocial con la gente sencilla que ve a uno como si uno fuera Dios. Se supone que el profeta da a conocer los sentimientos de Dios. Su cercanía con Dios le hace sensible, considerado, comprensivo y amoroso aunque tenga que hablar con energía divina muchas veces. 

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EtiquetasProfetaVidente
Fecha16 de Mayo de 2016
AutorDesconocido
RecursosInternet