El Fruto del Espíritu

¿Cómo sabemos que tenemos el Espíritu de Dios?

  • Podemos darnos cuenta de lo que Dios ha hecho por nosotros – 1 Corintios 2:12
  • Aceptamos las enseñanzas espirituales – 1 Corintios 2:14
  • Vivimos obedeciendo al Espíritu – Romanos 8:4
  • Pensamos en las cosas que desea el Espíritu – Romanos 8:5
  • Nos ocupamos del Espíritu – Romanos 8:6

Debemos observar el consejo que nos brinda la Biblia en Gálatas 5:16,18: 

  • Obedezcan al Espíritu
  • Vivan según el Espíritu
  • Anden en el Espíritu
  • Dejen que el Espíritu los guíe.

Todo el mundo conoce la conducta de los que obedecen a sus malos deseos…  Lee Gálatas 5:19-21

Otra vez, ¿Cómo sabemos que tenemos el Espíritu de Dios?

Lo que realmente demuestra que tenemos el Espíritu de Dios está en Gálatas 5:22-23: 

  • el fruto del Espíritu
  • lo que produce el Espíritu
  • lo que sale de nuestra vida

El resultado, el producto o lo que sale de una persona que tiene el Espíritu de Dios es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. En pocas palabras, las acciones de la persona son las que muestran que tiene el Espíritu de Dios.

Jesús habló bien claro al decir, que las personas se conocen por el resultado de sus acciones, o sea, sus frutos. – San Mateo 5:15-20

Analicemos este verso por un momento, un árbol, muchos frutos.   ¿Los frutos son distintos o es el mismo fruto? ¿Son muchos distintos o son muchos del mismo?

¿Acaso se recogen uvas de los espinos? ¿Acaso puede una persona llena del Espíritu de Dios dar un fruto distinto al mencionado en Gálatas? ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? ¿Acaso la higuera puede producir aceitunas, o la vid higos? – Santiago 3:10-12

En Gálatas 5:22 nos habla del fruto del Espíritu que está compuesto de muchas partes, pero no de muchos frutos. Es un fruto que tiene muchas áreas o partes y todas deben de ser desarrolladas para tener un fruto bueno.

¿Cómo desarrollamos el fruto del Espíritu en nuestra vida?

Lo maravilloso respecto al fruto del Espíritu es que opera en las dificultades.  Ése es el mejor tiempo para ver al fruto en acción.  El Espíritu de Dios en nosotros sigue obrando, sea nuestra temperatura emocional baja o alta.  En toda circunstancia, el Espíritu de Dios querrá producir fruto en nosotros.

¿Cómo se debe ver ese fruto en la vida de un creyente?

Amor

Juan 15:3; Romanos 5:8; 12:9-21

  • El amor tiene como fundamento el compromiso.
  • Jesús sufrió y murió para salvarnos de nuestros pecados.
  • Estar dispuesto no sólo a amar en toda circunstancia, sino a hacerlo aunque signifique morir por otra persona.

Gozo

Mateo 5:12; Lucas 15:1-7; Juan 4:36; Hechos 2:13, 15:3; Romanos 5:3; Hebreos 1:8-9

  • Aunque a veces las circunstancias nos brinden momentos de felicidad, el gozo que Cristo nos da tiene su origen en la obra que el hace en nosotros y a través de nosotros.
  • Dios ungió a Jesús con óleo de gozo y alegría.
  • El gozo de ver que el evangelio llega a otros y de que nosotros vamos al cielo.

Paz

Juan 14:27; Efesios 2:14-15; Hebreos 12:14

  • Paz es vivir con un sentido de realización, equilibrio, y bienesta; es el cumplimiento del propósito personal en la vida.
  • Jesús es el Príncipe de Paz, el mediador de la paz con Dios para todos los que le aceptan como Salvador.
  • A pesar de los conflictos o las dificultades, en cualquier circunstancia, el creyente encuentra en Dios su contentamiento.

Paciencia

Lucas 9:54-56; Romanos 2:4; Colosenses 3:12-13; 2 Pedro 3:9

  • Paciencia consiste en no enojarnos con rapidez o facilidad, sino estar dispuestos a soportar a los demás y las circunstancias adversas.
  • Dios muestra su paciencia cuando espera que las personas se arrepientan; Él no quiere que ninguno perezca.
  • Este fruto crece conforme nos sometemos a Dios en las pruebas y adversidades.

Bondad

Marcos 5:19; Romanos 2:4; Efesios 4:32; 1 Tesalonisenses 5:14-15

  • La bondad se refiere a la calidez con que nos relacionamos con la gente; somos hospitalarios, tratamos a la gente como familia.
  • La bondad de Dios nos lleva al arrepentimiento en vez de juzgarnos.
  • Mostramos bondad cuando somos hospitalarios, y cuando no tratamos con hostilidad ni indiferencia a la gente.

Benignidad

Salmos 103:9; Juan 1:47; Gálatas 6:9-10; 1 Pedro 1:21-23

  • Bondad que es sana y limpia; la cualidad de bueno. Incluye rectitud y generosidad.
  • Dios no nos trata conforme a nuestros pecados.
  • Hacer el bien a los demás, en especial a otros creyentes.

Fe

1 Corintios 4:1-2; 10:13; 2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 1:9 Juan 1:3-5

  • Mantener la lealtad y el compromiso; resolución; implica firmeza en el amor, en la lealtad y en la convicción.
  • Cristo es fiel a su palabra de que perdona nuestros pecados, nos fortalece a fin de que vivamos para Él, y nos da protección y fuerzas para soportar las tentaciones.
  • Leales a la verdad y firmes en el servicio a Cristo.

Mansedumbre

Mateo 11:29; Gálatas 6:1; Filipenses 4:5

  • Describe a la persona que no es extremista, sino equilibrada; la fuerza bajo control, como el caballo controlado por el freno; alguien que no es severo ni áspero.
  • Aunque Jesús tenía una fuerte personalidad, se relacionaba con adultos y con niños.  No trataba con dureza a los quebrantados, sino que los ayudaba en su necesidad.
  • Vivir con moderación; en vez de juzgar, restaurar sin dureza.

Templanza

Mateo 26:41; 1 Corintios 7:5; Tito 2:11-13; Hebreos 12:1-3; 1 Pedro 5:8-9

  • Describe a alguien fuerte y templado; una persona disciplinada.
  • Mientras Jesús estaba en la tierra, se negó a sí mismo, físicamente tomó la cruz para que nosotros fuéramos libres de pecado.
  • Los creyentes confían en el Espíritu Santo, y se disciplinan con el propósito de vivir en santidad.
CategoríaDescubre Tu Identidad
EtiquetasEspíritu SantoVida de Dios
Fecha25 de Mayo de 2011
AutorTony López
RecursosCentro Cristiano Bet-el
Dorado, Puerto Rico
El Fruto del Espíritu
Gospel Publishing House